Full Metal Alchemist y la ausencia de Dios

Uno de mis mangas y animes favoritos es Full Metal Alchemist. Lo que más me atraía de esta historia era su mezcla de comedia y drama, donde nunca se abusaba de ningún elemento. La autora era consciente de cuándo era conveniente sacar una carcajada fácil o un torrente de lágrimas, algo muy complicado y que otorga a la obra una gran riqueza.



Aunque lo que más profundidad da a la trama son la inclusión de ciertos temas y su tratamiento. Hay muchas cuestiones interesantes en este manga, como política, la representación de la mujer, el militarismo... Sin embargo, el tema en el que me voy a centrar en esta entrada es el ateísmo presente en la serie. Para ello, habrá barra libre de spoilers y no me detendré ante nada, sobre todo porque esta serie ya tiene sus años y si no, no puedo explayarme a gusto.

El ateísmo en Full Metal Alchemist es muy interesante porque más que enfocarse en la defensa de que Dios no existe se basa en la ausencia de este. En uno de los primeros arcos de la serie, cuando los hermanos Elric van a Lior a investigar a un hombre que dice hacer milagros se produce esta escena:


Aquí, cuando Rose expresa su deseo de que su novio vuelva a la vida, Edward le confiesa que es ateo tras decirle la composición química de un ser humano, reduciendo la realidad a lo material. Esto en un principio sería un punto de vista fácil de entender. Edward no cree en el más allá porque como científico ha interpretado que en la naturaleza solo hay materia y no hay ninguna fuerza sobrenatural que rija el mundo. Pero, como todos sabemos, Edward en un principio quiso resucitar a su madre y se encontró con el coco.

Ola ke ase. ¿Sabes quién soy? Sí, te hablo a ti, al que está detrás de la pantalla

A diferencia de Alphonse, Edward recuerda a la entidad que les castigó por querer resucitar a su madre. Ha hablado con ella y recuerda La Verdad que hay tras la puerta misteriosa, el conocimiento ilimitado. Sabe que tras todo lo material, hay una fuerza superior cuya naturaleza desconoce y, a pesar de todo esto, no cree en el concepto de Dios. Se podría afirmar que considera que no hay nadie que cumpla las funciones atribuidas tradicionalmente a las deidades.

Desde hace mucho tiempo, me han atraído las religiones y las connotaciones filosóficas que hay detrás de ellas. Puede que sea porque soy un agnóstico que ha crecido en un entorno muy creyente y estudiado en un colegio de monjas. No sé. Ahora no es el momento de psicoanalizarme. He sacado este tema porque cuando acabé Historia me metí en un máster sobre estudio de religiones y aprendí ciertas cosas sobre fenomenología de las religiones.

Para aquellos que no conozcan la fenomenología de las religiones, esta ciencia analiza la forma de vivir la religión de una sociedad o una persona desde dentro. Es decir, estudia por qué los seres humanos construimos las distintas religiones, teniendo en cuenta las diferencias que hay entre unas y otras porque hay vida más allá del Cristianismo Católico. 

Si soy sincero, no soy un experto en este tema, pero leí un libro del padre de esta rama del estudio de las religiones. El libro en cuestión se titula Lo santo. Lo racional y lo irracional en la idea de Dios y fue escrito por Rudolf Otto, el señor de aquí:


Pues bien, en este libro se acuña el concepto de numinoso, que hace referencia a las cualidades propias de las deidades. He de aclarar que, aunque Rudolf Otto pretendiera aplicar lo numinoso a cualquier deidad, su trabajo está basado en sus conocimientos sobre el Cristianismo y demás religiones semejantes, por lo que a veces no puede aplicarse a otros credos, por ejemplo los orientales. Sin embargo, podemos aplicar lo numinoso en Full Metal por las influencias que toma del Cristianismo. Pues bien, dos conceptos básicos para entender lo numinoso según Rudolf Otto son el sobrecogimiento que produce por su terrible poder y misterio, y la situación de dependencia que tienen los creyentes con él. Otto da más características a lo numinoso, pero estas son las que nos interesan para analizar Full Metal.

El Dios de Full Metal sería el bicho ese de la puerta cuyo poder es inmenso y del cual depende el mundo, pues el controla la alquimia que es la base de todo. Aquellos que se atreven a hacer la transmutación humana violando el tabú se topan cara a cara con él y poco después desean salir corriendo porque el Bicho (no me parece correcto llamarlo Dios porque sería analizar Full Metal desde una postura religiocéntrica) exige su pago por haberles enseñado un poquito del conocimiento absoluto.

Al definirse como ateo, Ed no considera Dios al Bicho. Es consciente de que hay algo que le supera en el mundo, pero se niega a darle nombre. Si nos fijamos, ninguno de los alquimistas es religioso. No se ve a nadie rezando o temiendo ir demasiado lejos con su poder por desafiar a Dios (si tienen remordimientos en el sentido de que utilizan su poder para fines deshonestos, pero eso es otro tema). Podríamos argumentar que en Full Metal el concepto de Dios no existe, pero la autora quiso poner como uno de los primeros arcos el del falso culto de Leto, demostrando que la idea de Dios sí existe. De hecho, Dios es muy importante para esta obra por el personaje de Scar, un monje que cree a ciegas en su dios y decide hacer justicia en su nombre. En ningún momento se trata a Scar como un fanático por adorar a Ishvala. Podemos afirmar que, aunque el concepto de Dios existe, los alquimistas no son religiosos pese a poseer un poder increíble y a pesar de que algunos hayan tenido frente a ellos a lo más cercano a Dios que hayan conocido en su vida, porque para todos los alquimistas su poder depende de sus acciones y, como tal, deben pagar un precio cada vez que lo utilizan. Cada vez que reflexiono en estas cosas al pensar en Full Metal me estalla la cabeza. Hiromu Arakawa es una fuera de serie al meter este concepto y hacerlo central en su manga de una forma tan elegante sin decantarse por el ateísmo ni por el lado contrario, pues da pistas para creer que en su mundo puede existir una divinidad o no. Sin embargo, tanto sus personajes como el mensaje de su obra están construidos a partir de la ausencia de Dios.

Al no haber Dios, la moral depende absolutamente de los humanos y sus actos se limitan al mundo terrenal. Lo que hay después de la muerte no importa. Por lo tanto, hay que saber usar la vida que se nos otorga. 

Sería gracioso acabar esta entrada sin mencionar el famoso "Dios ha muerto" de Nietzsche, porque muchas de las connotaciones de esa frase están recogidas en este maravilloso manga. No obstante, voy a detenerme aquí porque ya he hablado bastante.


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