Erased y las segundas oportunidades

Esta vez vengo con un comentario a un anime que en su día consiguió mantenerme enganchado toda la noche. Por culpa de la trama adictiva de Erased, fui a clase de empalme y la gente me preguntó si había estado estudiando hasta tarde. Y, no, tuve que reconocer que la culpa fue de este anime.



Aunque esta serie me enganchara principalmente por cómo hila la trama, esta no es su punto fuerte, ya que, tras una serie de capítulos, el villano se sabe antes de que se presente y no hay giros de guion fuera de lo común, salvo al principio y al final. Sin embargo, Erased me parece un muy buen ejemplo para ilustrar la importancia de la sencillez y cómo a veces lo importante de una narración no está en una estructura compleja, sino en el subtexto que tiene.

Hago un inciso para aclarar que mi análisis en series y películas siempre se ciñe a lo narratológico porque no tengo ni pajolera idea ni de animación ni de cine. Ya lo he advertido, así que nadie se tome esto como un análisis completo del anime, porque será más bien uno superficial y, por lo tanto, no me adentraré en el tenebroso terreno de los spoilers.

Erased es una historia sobre viajes en el tiempo y comienza con un joven llamado Satoru que tiene la capacidad de viajar al pasado para solucionar accidentes que suceden a su alrededor. Esos viajes en el tiempo no suelen durar más de unos minutos y Satoru no le cuenta a nadie su secreto, ni siquiera a su madre. Este chico parece que se ha acostumbrado a su vida, pero se da cuenta de que lleva una gran carga a la espalda cuando matan a su madre, una desgracia que lo empuja a revivir de nuevo su infancia. Es entonces cuando Satoru piensa que para evitar la muerte de su madre debe solucionar un hecho de su pasado y es aquí cuando Erased comenzó a maravillarme.

Vuelvo a repetirme. Este anime no tiene una trama compleja. De hecho, el gran misterio de quién es el asesino de la madre de Satoru se resuelve muy pronto porque la sutileza no es el punto fuerte de este tipo. No obstante, todas las reflexiones de Erased, sus escenas emotivas, la tensión que hace que devores un capítulo detrás de otro, no se enfocan al misterio, sino a plantear el dilema sobre las decisiones que tomamos en el pasado.

Obviamente, el pasado no se puede cambiar y esto se ve claramente en el final de Erased, pues a pesar de que Satoru lo solucione todo, su situación personal acabará más o menos igual que al principio. La mayor diferencia es que él ya es consciente de los errores de su pasado, que tanto le han torturado durante su vida y puede convivir mejor con los demás.

En cierto sentido, lo más fácil habría sido ir a por el clásico final feliz. Sin embargo, en mi opinión iría en contra de todo el subtexto que tiene la historia y quitaría valor a los sentimientos que tiene Satoru al revivir su infancia y a realizar esos pequeños cambios que hacen que la vida de otra persona siga adelante, porque él ya vivió su vida, toca apechugar con las decisiones que tomó, pero al menos él tiene la oportunidad de cambiar la vida de otras personas y a tomar decisiones que cambien su futuro. Todo esto forma parte del discurso que transmite la serie y por esa razón, sin darme cuenta, la melancolía me hacía trizas y cerca del final la rabia me consumía porque no entendía que los viajes en el tiempo de Satoru solo servían para cambiar los sucesos de la vida de los demás, no los de la suya.

Y esto es todo. Hacer esta especie de reseñas me ha llevado a querer comentar ciertos temas tomando como punto de partida ciertos animes. Volveré a hablar de One Piece, tengo pendiente acabar con mi relectura de Death Note, que me está haciendo descubrir cosas interesantes, y es probable que también suba reseña de Full Metal Alchemist, del anime, no de la de versión de Netflix.

PD: No he entrado en el tema de ciertas escenas incómodas de ver en Erased. No por la crueldad de algunos capítulos, sino por la forma de romantizar determinadas cosas. Mi mente ha preferido obviar eso para ser más feliz. ¿Por qué, Japón? ¿Por qué?



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