Calidad literaria y el canon o Harold Bloom y su amor por Shakespeare.

Esta entrada no pertenece a las técnicas de creatividad, ni tampoco es un análisis de un anime o una reseña. Hoy vengo a exponer mi punto de vista a partir de los análisis de otras personas más sabias que yo sobre la calidad literaria. También meteré cosas de mi propia cosecha, pero no me iré mucho por las ramas.

El tema de esta entrada surgió por encuesta de twitter y viene al pelo por cosas que tambíén vi por la red del pajarillo azul acerca de unos poemas de Laura Escanes que estaban dando bastante que hablar, y no para bien. Como no quiero hacer más leña del árbol caído con la autora, que bastante tiene la pobre, vamos a tomar este hecho solo como punto de partida y no me meteré de lleno en la polémica.

¿Qué es la calidad literaria?, me preguntas mientras clavas tu pupila en mi pupila azul. Algunos dirán que la respuesta eres tú y sí y no. Para valorar un texto, sea del género que sea, influyen varios factores. Evidentemente, uno de ellos es la interpretación y otro es el de las emociones que despierta en el lector, que determinarán si le ha gustado o no lo que ha leído. Esto, de una manera muy peliaguda en el caso de la interpretación, es completamente subjetivo, pero hay factores a la hora de criticar un texto que no lo son como, por ejemplo, los referidos a la calidad formal. Es decir, si yo decido hacer una crítica con una metodología académica, puedo ver los recursos estilísticos y las figuras retóricas que se emplean y se podría justificar claramente que una obra es más complicada que otra sin ningún problema. ¿A partir de esto se puede afirmar que una obra es mejor que otra de forma completamente objetiva y científica? Ni de coña.


Oh, si todo fuera tan fácil

Esta obsesión que tenemos por calificar unas obras mejor que otras tienen varios motivos. El principal y el más importante es que cada uno posee sus propias creencias sobre el arte y valora las obras que consume respecto a eso. De eso no se escapa nadie y yo mismamente puedo decir en la barra del bar o en entradas anteriores que One Piece me parece una de las mejores obras de la historia y me quedo tan pancho, pero luego no se me ocurre afirmar eso en un trabajo académico porque me muelen a palos. Y no por cuestiones elitistas, sino porque tendría que justificarlo de una forma objetiva y con un razonamiento consistente. Y mis opiniones sobre el arte no entran dentro de la definición de argumento inapelable. O quizás sí deberían y el problema no es mío.

¿Entonces la calidad literaria no existe y todo el rato han sido nuestros padres? Tampoco, como ya dije antes hay ciertos aspectos formales que sí se pueden analizar de forma objetiva y podemos deducir de ahí si una obra tiene calidad o no. El problema viene cuando la gente, y sobre todo los críticos, se empecinan en hacer comparaciones a ver quién la tiene más grande.

Relacionado con esto, hubo un señor de los de traje, corbata y tirantes, que escribió un libro sobre algo llamado canon y que fue bastante polémico porque quiso recoger a los autores más influyentes de toda la Literatura Occidental. Al menos fue humilde y no dijo Literatura Mundial.


El prólogo de este libro es una joya, sobre todo por la definición de la Escuela del Resentimiento donde nuestro amigo Harold englobó a la crítica feminista y poscolonial. No sé, vosotros, pero yo quizás enfocaría la palabra resentimiento en otra parte tras leer ese prólogo que ejemplifica bastante bien el pensamiento de algunas de nuestras plumas más ilustres y varoniles.

Aparte del prólogo, hay pocas cosas más que merezcan comentarse, salvo que parece que Harold Bloom solo lee a autores angloparlantes y a algunos privilegiados más, y que tiene una pasión por Shakespeare que da un poco de grimilla si hay que ser sincero. Resumiendo, para Harold Bloom hay dos tipos de escritores: Shakespeare y los fans de Shakespeare. El resto no merecen llamarse como tal. Vale, quizás me he pasado un poco y quizás Harold no ha dicho eso literalmente, pero seguro que lo piensa.

Más libros de Bloom con títulos que son auténticas declaraciones de intenciones

Siendo justos, Harold no descubrió la pólvora, sino que fue uno de los primeros que se atrevió a hacer una lista de los ESCRITORES que son la cúspide de la calidad literaria. Pero ese libro, más que un análisis con metodología rigurosa, es un ensayo donde Bloom expresa sus gustos y hace lecturas bastante subjetivas de los autores que menciona. Por ejemplo, tras leer el prólogo y la definición de la Escuela de Resentimiento donde ataca a las feministas amargadas como dirían nuestros prestigiosos académicos de la RAE, me sorprendió que incluyera a Virginia Woolf en su lista de escritores genialosos, así que me fui a leer el capítulo correspondiente, donde el buen hombre se dedica a analizar Orlando y su calidad literaria. Y no, Bloom no destacó del libro su discurso sobre el género ni las reflexiones sobre la mujer, sino que se centró en cómo esa novela era una oda al amor por la lectura. Con dos cojones, nunca mejor dicho. A veces pienso que metió a Woolf entre los grandes para hacer cuota.

Qué cara de sufrimiento. Qué acabaría de leer. Seguro que no fue a Shakespeare

Para concluir, darme cuenta de que la calidad literaria se puede analizar desde distintas perspectivas me ayuda a disfrutar más de la lectura. Por eso, siempre puntúo en goodreads con cinco estrellas a no ser que vea fallos formales gordos o que ideológicamente los libros me hagan enfadar. Como escritor, en cambio, este tema me angustia porque claro si sabes que solo puedes asegurar un cierto nivel de calidad formal a tus obras, te entran los sietes males y la angustia de saber si lo que escribes es bueno o solo le va a gustar a ti y a un par de personas más.

Ahora me diréis, pero por qué te angustias, hijo mío, haz que la novela tenga un buen mensaje y ya está. Que sea inteligente y esas cosas por su subtexto. Y ahí me acabáis de rematar porque a ver quién me asegura que lo que digo es interesante y que pueda decirlo además de forma bonita, que para eso está la Literatura. O eso dicen. No lo sé. Ahora mismo estoy tan confuso que me hiero a mí mismo. Preguntadle a Harold Bloom su opinión al respecto.


Esta entrada quizás haya sido un poco confusa. En mi defensa diré que aquí no hay una verdad absoluta y que sólo hace falta preguntar al aire qué es literatura para que los teóricos comiencen a matarse entre ellos. Si tenéis curiosidad, comentaré también esta entrada por mi twitter @Brmontemar para añadir más detalles de forma más coloquial si cabe, metiéndome con más teóricos aparte de Harold Bloom.

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