Técnicas de Creatividad. Primera Parte: horizonte de expectativas

Y aquí está la segunda entrada prometida. Creo que con esta comenzaré una sección de técnicas de creatividad tomando conceptos de teoría literaria. Aunque antes de empezar, quiero hacer un inciso. Estas entradas no están pensadas para ser seguidas al pie de la letra. Son técnicas que utilizo y me resultan útiles y, a pesar de que aparenten ser algo cien por cien objetivo, la calidad de un libro no se mide por cómo se utilicen estas cosas, sino que es algo más complejo de lo que ya hablaré en otra entrada, así que, dicho esto, comencemos:

Comenzado ha la lección, jóvenes padawans

Recuerdo que, en una conversación con mi editor de Pulpture, él comentó que lo que hacía grande el personaje del maestro Yoda y su arco en El Imperio Contraataca era que los espectadores se esperaban que el maestro de Obi Wan Kenobi fuera un guerrero imponente o que, al menos, tuviera el mismo aspecto con él. Por eso choca el descubrimiento de que ese bicho verde y enano sea el jedi sea el que tenga que adiestrar a Luke en los misterios de la Fuerza. Lo que hizo Lucas aquí fue jugar con el horizonte de expectativas de los creadores.

El horizonte de expectativas comenzó a estudiarse en Literatura a través de Hans Robert Jauss y la Estética de la Recepción. Básicamente consiste en lo que un lector espera encontrarse en un texto. Los horizontes de expectativas pueden generarse de muchas formas. Por ejemplo, en una novela de terror el lector puede anticipar ciertas tramas y sustos. En un cuento infantil, el lector espera que ciertos personajes sean los villanos y también se puede imaginar el desenlace según el desarrollo del cuento. Ahora bien, aquí lo que nos interesa es aplicar el horizonte de expectativas a la creatividad y en primer lugar debemos tener en cuenta la reacción del lector cuando juguemos con esto. Pero básicamente solo tenemos dos opciones:

  • Satisfacer el horizonte de expectativas del lector.
  • Destrozarlo completamente.
Aquí ya empieza lo complicado porque las dos opciones pueden agradar o frustrar al lector al mismo tiempo. Volvamos al ejemplo de Star Wars con la nueva saga. Es evidente que, sobre todo con la última película, el horizonte de expectativas de todos los fans de Star Wars ha sido barrido. Nadie se esperaba lo que iba a suceder, sobre todo con el polémico guion del Episodio VII y las reacciones han ido desde el entusiasmo, por reinventar Star Wars, hasta el odio exacerbado por "traicionar" lo que ha sido la saga hasta el momento. Comprenderéis ahora lo complicado que es decantarse por una opción.


Es importante señalar que esto no se ciñe a ser innovador o un carcamal conservador. En ciertos casos, cuando algo se ha hecho de una determinada forma desde siempre es por una razón bastante poderosa: porque funciona. Pongamos un ejemplo: matar a todos tus personajes protagonistas no funciona a no ser que estés creando una tragedia. Si matas por matar, el lector acabará frustrándose porque para sufrir ya está el día a día y a veces lo que uno quiere es soñar con que las cosas pueden acabar bien. De todas maneras, estas decisiones dependen por completo del autor porque nunca se sabe cómo puede reaccionar el lector a determinadas situaciones. Aunque yo no estoy aquí para desanimar a nadie (por ahora), así que voy a traer ejemplos donde se puede romper el horizonte de expectativas con altas probabilidades de éxito.

Atención. Todas estas opciones necesitan que el escritor haya leído muchas obras anteriormente para conocer todos los truquitos. Por ejemplo, si escribo una novela del género de motoristas espaciales tras haber leído solo dos novelas de dicho género, puedo creer que al tomar cierta decisión soy lo más transgresor del mundo cuando en realidad eso ya lo han hecho muchos escritores antes que yo. Con esta aclaración, os dejo unos cuantos elementos para jugar con el horizonte de expectativas.

  • Género. Esta es una de las opciones que a primera vista parecen muy sencillas, pero que soy muy complicadas de hacer bien porque requieren mucho conocimiento previo. Todos los géneros tienen una serie de características, ya sea textuales o temáticas, y si te las conoces al dedillo puedes hacer lo que un lector no se espera para sorprenderle. Un ejemplo práctico para este caso sería El Quijote. Cervantes conocía de sobra las características de la novela de caballerías y al hacer muchas cosas que no se esperaban de dicho género, al margen de la parodia, creó una obra revolucionaria. Con este ejemplo es evidente que esta es la opción en la que romper el horizonte de expectativas es más complicado, pero si se hace bien puede dar muy buenos resultados. Aclaro que no hace falta crear una novela como El Quijote para romper el horizonte de expectativas de un género.
  • Trama. Esto me parece una de las opciones más sencillas y cómodas, aunque también una de las que más puede fallar porque, al ser una de las más utilizadas, los lectores ya se huelen que vas a jugar con ellos por aquí. Resumiendo, esta opción consiste en coger un modelo de trama que se ha repetido muchas veces y de la que los lectores ya se esperan el final y cambiarlo completamente. Ejemplo: dos personas se conocen, se gustan, las pasan canutas y al final acaban juntas. Pues bien, una opción para sorprender al lector es hacer que se rompa la típica historia de final feliz y dejar a la parejita separada y lanzándose los trastos. Como veis, con este caso ya se aprecian los principales problemas de esta opción. En algunas tramas, las posibilidades para romper el horizonte de expectativas son limitadas y, seguramente, ya se han hecho con anterioridad, así que si se se intenta optar por esta vía, conviene estrujarse el cerebro para ser original.
  • Tópicos. He dicho tópicos, no arquetipos, que a veces hay confusión con esto, aunque los arquetipos también se pueden meter aquí. Esta opción también está muy bien, pero hay que trabajarla más porque, generalmente, al revertir ciertos tópicos el argumento de la historia también se ve afectado. A ver, ¿qué incluimos en este punto? Pues tanto personajes como escenarios y más cosas que ahora mismo no caigo en ellas. Pero, vamos, que con estos dos ejemplos se pilla bien la idea. Con esta opción, podemos coger un personaje que sea un topicazo con patas, presentarlo como tal al lector, pero luego demostrar que es un personaje más desarrollado y con más matices que no encajan con el tópico. Con el escenario pasa lo mismo, pues hay ciertos lugares que dan pie a ciertas tramas. Todos sabemos lo que pasa si entramos en una cabaña abandonada en el bosque en medio de una tormenta a medianoche, ¿verdad? Pues anticipando que el lector se espera una carnicería, se puede crear allí dentro una trama que gire en torno al poder de la amistad o a una cacería de ratones, qué se yo.
Con todo esto, creo que ha quedado una entrada simpática. A la hora de redactar un texto se juegan con muchas más cosas, pero centrándonos solo en el horizonte de expectativas, estas me parecen las más interesantes. Vuelvo a repetir que, aunque hagas todo esto, nada garantiza que tu obra tenga calidad literaria. A pesar de que rompas con todas las convenciones del mundo y sorprendas al lector continuamente la novela puede ser un mojón como un piano, así que conviene tener en cuenta más aspectos. Y sí, los trataré en otras entradas.

Estoy abierto a cualquier apunte sobre lo que he explicado y también al debate. Espero que la entrada haya sido de utilidad.

Comentarios

  1. ¡Hola!
    Había oído hablar antes del horizonte de expectativas y creo que todos los que hemos escrito o intentado escribir hemos pensado en ello, aunque no conociéramos el nombre técnico. Es cierto que es muy difícil saber cuándo romper con él y cuándo no. Sé que está hasta en la sopa y puede ser que me equivoque, pero creo que en parte el éxito de Canción de Hielo y Fuego se debe a que va totalmente en contra de las expectativas, sobre todo en cuanto a los arquetipos que comentas tú: aquellos personajes que resultan más prometedores son los primeros en morir, mientras que los que muchos consideran inútiles acaban convirtiéndose en héroes.
    Tengo curiosidad: ¿existen otras formas de jugar con el horizonte de expectativas aparte de las que has mencionado? También estoy deseando ver qué otros aspectos y técnicas de creatividad comentas.
    ¡Saludos!

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    Respuestas
    1. Buenas, Lady Nemo. Me alegro mucho de que te haya gustado la entrada. Como tú dices, esto se usa mucho y George R. R. Martin ha sido un genio sacándole partido en el momento justo. En realidad todas las técnicas que voy a decir son más viejas que Matusalén y lo que hace la teoría literaria es ponerle nombre y explicar cómo funcionan, cosa que nos viene muy bien a los escritores. Recuerdo a un profesor en la universidad que nos decía en clase que todo lo que aprendíamos los escritores lo saben utilizar desde siempre.

      Sobre más formas de usar el horizonte de expectativas, sí hay una más, pero es bastante controvertida y tiene que ver con la trama. Generalmente ciertas tramas van acompañadas de un discurso ideológico. Por ejemplo, el discurso del héroe venciendo al dragón es, salvando las distancias, que el bien siempre gana. Sabiendo esto, puedes coger tramas que tengan un cierto discurso ideológico, empezar como siempre y cambiarlo después utilizando la narrativa o los personajes. Hacer un discurso ideológico es complicado y por eso tendrá entrada aparte. Otro motivo que tuve para guardarme esta opción es que usar un discurso ideológico que no vaya con el de la mayoría no suele estar bien visto y es un tema peliagudo por motivos éticos, así que para evitar berenjenales lo omití. Pero también es una opción a tener en cuenta.

      Muchas gracias por las aportaciones. Han sido muy interesantes y espero que las siguientes entradas te sigan gustando. Las iré alternando con otras cuestiones para no volverme monotema, pero las seguiré subiendo con frecuencia.

      Un saludo.

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