martes, 1 de diciembre de 2015

Originalidad

El otro día en clase se sacó a colación un tema que me parecía muy interesante. El profesor nos habló de la "oposición" que hay entre los términos invención y originalidad en el ámbito de la creatividad literaria.

El término que más se usa habitualmente es el de la originalidad, y aparece siempre en las páginas de reseñas o sitios similares. Personalmente, odio la originalidad. Entendedme bien. La odio cuando me preguntan por la originalidad de un libro, película, serie, para hacer después un juicio de valor. Pienso que cuando alguien lee, centrándonos en el caso de la literatura, buscando desesperadamente la originalidad, ese alguien no tiene ni idea de nada.

Lo que voy a exponer a continuación está muy dicho ya. Es casi un tópico, pero a la gente no le entra en la cabeza. Todo está hecho ya. Se puede coger cualquier libro y buscar antecedentes. En algunas ocasiones el trabajo de arqueología literaria será más arduo que en otros, pero siempre habrá resultados. Bueno, nunca hay sentencias absolutas (salvo esta). Claro que es posible ser original, pero es jodidamente complicado y cuando se consigue esta característica, suele ser un plus a otro trabajo ya realizado, que es la base del libro. Si no existiera la originalidad, no habría "oposición" entre invención y originalidad porque esta última no existiría, así que para poder dar pie al motivo que me llevó a escribir esta entrada voy a explicar ambos conceptos.

Dicho de forma burda, la invención es coger algo ya existente y, mediante una serie de técnicas, manipularlo para desarrollar algo nuevo. Podríamos poner como ejemplo de esto el trabajo que hizo Bram Stoker con Drácula.

¿Qué sería la originalidad? La originalidad sería la capacidad para crear algo nuevo a partir del genio del artista.


Obviando la parte de la capacidad y la existencia de genios, un tema bastante polémico y que suele sacar mi lado más cínico, lo que caracteriza a la originalidad, diferenciándola de la invención, es que la originalidad es la capacidad de un artista en particular de crear algo propio sin tener que recurrir a trabajos de otros. Obviamente, nadie crea ex nihilo y si alguien piensa así, es que nunca se ha sentado a escribir, pintar, lo que sea. O ese es mi pensamiento. Bueno, a lo que iba. Después de explicar los dos conceptos, el profesor dijo que la originalidad está sobrevalorada (en ese momento me puse a aplaudirle mentalmente, aunque el profesor en cuestión tenga la costumbre de meterse con Tolkien) y que hay muchas formas de ser creativo sin ser original y citó a Virgilio y a su Eneida y dijo después que la originalidad a veces es lo más fácil del mundo. Y estoy de acuerdo con él. Por ejemplo, si ser original es ofrecer tu visión de algo que no se haya hecho antes y la originalidad fuera lo que hiciera al artista, tal y como pensaban los románticos, está película debería ser la puta hostia y ser de obligado estudio en las facultades.


A ver, no voy a ser hipócrita. Yo cuando leo algo que verdaderamente tiene su toque de originalidad doy palmas con las orejas y me emociono, pero si no tiene algo más, el libro para mí pierde su gracia. Lo que más me repatea de este asunto es que la gente valore negativamente a ciertos libros, películas, lo que sea, por no ser originales cuando pueden ser muy buenos en otros aspectos que técnicamente son más complicados de conseguir que la originalidad.

Hasta aquí la queja de hoy. Estoy abierto a debate si los trabajos y cierto proyecto me dejan.

2 comentarios:

  1. A mí lo que más me molesta es cuando construyen una trama a base de ciché, sobre todo cuando éstos no están bien usados, porque está demostrado que pueden hacerse cosas interesantes con ellos.

    Es cierto que "todo está escrito". Hace poco reflexionaba sobre este mismo tema mientras leía un ensayo sobre Lovecraft (que incluye mi edición de los Mitos) y el autor defiende que los elementos que conforman el mundo del autor de Providence no son por separado originales; es precisamente su mezcla lo que conforma ese fascinante universo que todavía hoy tanto nos maravilla.

    Creo que es eso lo que hace a una obra buena, saber utilizar nuestra caja de herramientas (técnica e influencias) y mostrarlo a través del prisma que es nuestra experiencia de la vida, darle nuestros matices.

    Pero sí, ya puede ser algo original, que si el resto de los elementos que lo sustentan es un desastre repelerá hasta al lector más esforzado.

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  2. Es que a estas alturas de la vida, habiendo leído mucho o habiendo leído poco, vas a estar influenciado. Influenciado por lo que hayas leído, teniendo en cuenta que estamos hablando de literatura; pero no sólo por eso, sino que toda la cultura audiovisual que tenemos (todo el cine que vemos, las series de televisión, etc.) también nos influyen, y mucho. Y estoy muy de acuerdo en lo que dices de la originalidad no lo es todo, ni mucho menos. Puedes tener la idea más novedosa del siglo, que si sólo se queda en ser una buena idea y no está bien escrita, ya está: te la has cargado. Sí que es verdad que cuando algo está bien hecho, si es original, resulta un plus. Al fin y al cabo, te está hablando de algo ¿nuevo? Digamos. Y eso se valora.
    También estoy muy de acuerdo en lo que ha escrito Ana sobre los clichés. Parece que sólo se escucha eso de «qué topicazo, tal», y que se usa como algo despectivo. Y si está bien utilizado, ¿qué? En su momento esos clichés se utilizaron por algo, y si se han vuelto arquetipos también.
    Lo de ser original lo veo bastante difícil actualmente, sobre todo en cuanto a temática. En lo que creo que actualmente se puede ser más original es en la forma, estructura... Ese tipo de cosas.
    Una entrada muy interesante :)
    ¡Un abrazo!

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